hola! la columna....
Paraguay, Uruguay y bye
Infame o Sobresaliente
Christian Martinoli
2010-07-01•Aficion
Recomendarvotar ahoraDaríamos cualquier cosa por estar en el lugar que Uruguay nos ganó o gozar el momento de Paraguay. Pero como no pudimos, pues otra vez la frontera del quinto partido fue más grande que la de los gringos.
La misma farsa repetida, la tristeza sin fin que cada Mundial le deja al futbol mexicano. Ahora habrá mil nombres para tomar el cargo de técnico; otros directivos vendrán con el afán de intentar métodos “novedosos” que nos catapulten (¿quién sabe a dónde?). Se dirá que la selección es prioridad y que será vital el desarrollo de nuevos talentos (con cinco extranjeros por equipo, esto suena a vuvuzela).
¿Cómo es posible que Paraguay y Uruguay hoy tengan en el futbol lo que para nosotros parece una utopía (y sin la infraestructura deportiva y el varo que se gasta en México)? La respuesta es muy clara. Trabajo, continuidad, forma y fondo. Los charrúas adaptaron su genética de incansable lucha y potenciaron los valores técnicos que parecían haber dejado en el Maracanazo. Con delanteros de primer mundo, con la reencarnación de Obdulio Varela en Diego Pérez, con la jerarquía de Lugano y el perfil bajo de Tabárez, la celeste 60 años después se reinventó.
El caso de los guaraníes es aun más notable. Desde el 98 supieron que la defensa era su modus vivendi. Chilavert, Gamarra y Celso Ayala mostraron el camino que hoy orgullosamente mantienen. Podrá o no gustar la forma de su juego, pero lo tienen tan claro que en Asunción nadie les gana y fuera compiten con cualquiera. No ingenian nada, pero maximizan sus virtudes de marca. Ganarles es casi un parto y suelen equivocarse muy poco. Nunca querrá pagar por verlos jugar, pero ellos tienen un estilo patentado. Nosotros, en cambio, no sabemos si somos el equipo que ganó la Copa de Oro; el que venció al cabaret francés; el que exhibió a la Italia más charra de la historia; el que sufrió con los sudafricanos; el que goleó a Gambia; el que compitió con Argentina hasta la bandera de Dios y la jalada de Osorio, ¿o qué somos, a qué jugamos y hacía dónde vamos?
Empecemos por ahí.
cmartinoli@tvazteca.com.mx






