
Mandibulín y sus secuaces
Infame o Sobresaliente
Christian Martinoli
2009-03-12•Afición
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“México es campeón del mundo”, recuerdo cómo nos desgañitamos la garganta en aquel descarapelado palco del Nacional de Lima. No era para menos, ese domingo se transformó en el otro motivo para que nunca más olvidáramos un 2 de octubre. El futbol mexicano tocó el cielo con unos niños que aprovecharon su momento y se llenaron de gloria. Sin embargo, hoy sólo quedan las migajas; se saturaron de micrófonos, fotos y autógrafos; se embriagaron de fama, fortuna, idolatría, solapadores y aduladores. Dejaron de lado la humildad, el trabajo, el sentido común, la autocrítica y por qué no, se les fue la suerte.
Chucho Ramírez pasó de ser un maestro sobrio, didáctico, seguro, convencido de su cátedra y respetado por sus alumnos; a un entrenador timorato sin resultados, carente de personalidad, inexperto en el día a día y totalmente rebasado, a tal grado que hasta la mascota del Águila está a punto de meterle el ya tradicional corte de manga que cada semana se lleva en vivo. Pobre Chucho, está como Mandibulín, nadie lo respeta.
A Giovani la ladrillitis lo mareó. Se fue el futbol champagne y apareció un desubicado personaje que abusó de sus ‘derechos’ de estrellita y terminó rogando perdón y minutos. Hoy lo seguimos esperando. Vela quiere sacar la cabeza en su proceso de menos a (ojalá) más. Moreno la pelea en Holanda. Villaluz transita en la comodidad porque en Cruz Azul le aplauden hasta las expulsiones. Esparza y Araujo de Chivas, uno ya no pinta y el otro ya no tiene pintura. Juárez de Pumas probó en Europa y regresó por sus tacos. Hernández de Atlas, así como Aldrete y Ever de Monarcas sólo suspiran de su pasado. De los demás ni cenizas quedan, son una triste realidad. Así como su logro infantil lo celebramos y nunca se borrará de la memoria también debemos terminar con el verso de la generación dorada y del “no los ataques, están chavos”.
Ganan como adultos, juegan contra adultos y ya son adultos. Incluido tú, Chucho, dejen de vivir de sus rentas, que un día su localito se les va a caer.cmartinoli@tvazteca.com.mx
Infame o Sobresaliente
Christian Martinoli
2009-03-12•Afición
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“México es campeón del mundo”, recuerdo cómo nos desgañitamos la garganta en aquel descarapelado palco del Nacional de Lima. No era para menos, ese domingo se transformó en el otro motivo para que nunca más olvidáramos un 2 de octubre. El futbol mexicano tocó el cielo con unos niños que aprovecharon su momento y se llenaron de gloria. Sin embargo, hoy sólo quedan las migajas; se saturaron de micrófonos, fotos y autógrafos; se embriagaron de fama, fortuna, idolatría, solapadores y aduladores. Dejaron de lado la humildad, el trabajo, el sentido común, la autocrítica y por qué no, se les fue la suerte.
Chucho Ramírez pasó de ser un maestro sobrio, didáctico, seguro, convencido de su cátedra y respetado por sus alumnos; a un entrenador timorato sin resultados, carente de personalidad, inexperto en el día a día y totalmente rebasado, a tal grado que hasta la mascota del Águila está a punto de meterle el ya tradicional corte de manga que cada semana se lleva en vivo. Pobre Chucho, está como Mandibulín, nadie lo respeta.
A Giovani la ladrillitis lo mareó. Se fue el futbol champagne y apareció un desubicado personaje que abusó de sus ‘derechos’ de estrellita y terminó rogando perdón y minutos. Hoy lo seguimos esperando. Vela quiere sacar la cabeza en su proceso de menos a (ojalá) más. Moreno la pelea en Holanda. Villaluz transita en la comodidad porque en Cruz Azul le aplauden hasta las expulsiones. Esparza y Araujo de Chivas, uno ya no pinta y el otro ya no tiene pintura. Juárez de Pumas probó en Europa y regresó por sus tacos. Hernández de Atlas, así como Aldrete y Ever de Monarcas sólo suspiran de su pasado. De los demás ni cenizas quedan, son una triste realidad. Así como su logro infantil lo celebramos y nunca se borrará de la memoria también debemos terminar con el verso de la generación dorada y del “no los ataques, están chavos”.
Ganan como adultos, juegan contra adultos y ya son adultos. Incluido tú, Chucho, dejen de vivir de sus rentas, que un día su localito se les va a caer.cmartinoli@tvazteca.com.mx
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