jueves, 15 de abril de 2010

milenio 15 de abril de 2010

hola aqui la columna...beososo...sof



Los Celos de O Rei



Infame o Sobresaliente


Christian Martinoli


2010-04-15•Afición



Recomendarvotar ahoraQueda claro que Pelé ha manejado su imagen de la mejor manera. Pulcro, positivo, amigable, políticamente correcto, es decir se ha transformado en una máquina de hacer dinero.






No arriesga un comentario y su diplomacia es tanta, que aburre más que los equipos del Tuca.






Bueno, con tal de quedar bien, es capaz de afirmar en México que le gustaría que la final del Mundial fuera Brasil contra nuestro país (tranquilos no se ilusionen lo mismo dijo en Croacia y ellos ni al Mundial van).






Y es que el Rey supo rodearse de un equipo que le maneja todo.






Paradójicamente el cerebro que está detrás de él es un argentino (de apellido Basignani, quien si se lo propone te vende el Everest), que le dice qué hacer y comentar; cómo hablar, vestir y gesticular; le da los nombres de las personas que lo invitan a entrevistas y presentaciones. Cronometra cada una de sus citas y atiende cualquier capricho que el brasileño quiera. En fin, un genio que le genera millones al mítico 10.






Sin embargo, existe un tema que Basignani no puede evitar y es ahí cuando Pelé deja de ser una deidad sin pensamientos propios y se transforma en Edson Arantes do Nascimento, un mortal más con sentimientos y temores.






Y ese macabro tema es cada vez que alguien le pregunta a O Rei sobre algún jugador que él sienta le pudiera usurpar su trono.






Ha demeritado durante años a Maradona por la droga (Diego es el único que le mueve el tapete). Acusó a Romario de mentir con sus goles (no resiste que nadie tenga mil anotaciones o más como él). Desacreditó a Ronaldo por su vida extradeportiva confusa (justo cuando lo rebasó como máximo anotador de Brasil en Mundiales). Criticó el millonario fichaje de Cristiano diciendo que en esta época Pelé no tendría precio (sin palabras) y ahora ante la pregunta si creía que Messi se volvería una leyenda, advirtió que primero debía meter mil goles y luego hablaría del asunto.






No bueno, a Pelé lo ciegan tanto los celos que parece como si él dudara de su propio reinado

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