jueves, 12 de agosto de 2010

milenio 12 de agosto de 2010

The “Chicha’s” history

Infame o Sobresaliente

Christian Martinoli



2010-08-12•Afición



Hasta hace poco era casi un desconocido. Es más, se sabía de él por su jefe.



Pero 21 goles en dos torneos más tarde lo catapultaron a un gigante europeo. Dos anotaciones en el Mundial (no importa el cabaret francés, ni que los árbitros y Osorio hayan dejado sin valor su gol contra Argentina). Bueno, ahora hasta se autocentra, remata con las muelas y de todas maneras la mete.



Lo que le ha cambiado la vida a Javier Hernández es como para escribir una enciclopedia.



Hoy mucha gente habla de un chamaco mexicano con apodo extraño. No dudo que dentro de poco los tabloides sensacionalistas lo empiecen a acosar y le planten romances hasta con doña “Chabe” (así le decimos los allegados a la Reina Isabel). Sus compañeros se desviven en elogios; como el histórico Scholes que lo comparó con el noruego Solskjaer (126 goles con los Red Devils); Van der Sar se aventuró en comentar que está llamado a ser una leyenda del club; Vidic mencionó las virtudes técnicas y el instinto asesino que tiene, mientras que Fletcher advirtió que a pesar de todos los dotes que posee, debe cuidar que no le pase lo mismo que a Forlán (no respondió y le dieron su lechita).



Hernández arribó a un conjunto que aspira a todo y que por lo tanto llega mil veces (para un delantero es un arma de doble filo). Eso sí, el United al momento de contratar extranjeros tiene un rango de error mucho menor que el del América, así que Javier no es una volada para ellos. El tema es que vivirá en una institución que se maneja bajo el estado anímico de un solo hombre, Alex “dos docenas de tortillas” (por aquello de cómo le pega al chicle) Ferguson, quien no permite nada y al primer indicio de rebeldía no se tienta el corazón (Beckham, Tévez y Cristiano Ronaldo salieron por tener problemas con él). Así que, más le vale al Chicharito no marearse con tanto halago y desde la humildad de su trabajo demuestre que tiene los tamaños para que algún día le digan Sir. “Chicha” y no le vayan aplicar el sal “Chicha” del equipo.



cmartinoli@tvazteca.com.mx

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